FOTOGRAFÍA, VIAJES Y EXPERIENCIAS

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La berrea extremeña

El deceso del verano está cerca. El campo aún yace seco por la falta de lluvias, que apenas aparecieron desde la primavera. El aire, empieza a bajar su tórrida temperatura, avisando, que la caída de las hojas y el reavivar de los cauces fluviales, está cerca. Las nubes grises llaman a la vuelta del otoño. Y ahora la fauna extremeña nos brinda uno de los mayores espectáculos de imagen y sonido. La berrea está en su máximo apogeo. Los machos de ciervo (Cervus elaphus), embrutecidos por la disposición de las hembras a procrear, braman sin cesar en los amaneceres y atardeceres de las dehesas extremeñas, clamando al cielo una pareja con la que desahogar su hirviente sangre hormonada. Aunque no tan corpulentos ni de cuernas tan prominentes, como sus primos del norte de Europa, los ciervos extremeños no son meras gacelas. Las numerosas puntas de sus cuernas, pueden superar la veintena en los machos más viejos.

Unas hembras comen el pasto. Mientras, el macho sediendo, las corteja con fuertes berridos, ya que en las cercanías, otros congéneres le retan en coro hasta la extenuación.

Entre retamas, el choque de cuernas avisa de la igualdad de dos adversarios. 2 rabilargos que buscaban entre la hojarcas algún insecto que llevarse al pico, salen despavoridos, un fuerte estruendo les ha asustado. Tras haber medido sus fuerzas con voces, poses culturistas y muestra de cuernas, los 2 varoniles ciervos se sumerjen en una pelea de sumo, pues ninguno cree poder perder. El polvo les envuelve con el forcejeo de músculo y ansia. Finalmente, la selección natural marca la victoria del más fuerte. El perdedor, cabizbajo se aleja llorando la pérdida de tan suculento manjar femenino.

Este vareto, futura promesa del estruendo de la dehesa, poso junto al coche durante unos minutos:
 
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 400; 1/400; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Los machos, al ver el coche, no rehuyen igual que de la figura humana:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 400; 1/320; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Este macho le gustaba mostrar sus atributos masculinos mientras pataleaba y sacudia las retamas con la cornamenta:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 400; 1/320; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Y después, como no, a berrear un poco:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 400; 1/320; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Ajeno a su presencia, mientras fotografiaba el anterior "venao", este otro ejemplar, con una punta partida, probablemente fruto de la lucha con otro macho, me miraba preguntándose quien sería ese ser agazapado junto al árbol. La técnica del desenfoque en primer plano la aprendí de Fabiola Forns, fotógrafa de Florida cuyas fotos de naturaleza me parecen impresionantes. En EEUU, a esta técnica se le llama "color wash". Se consigue colocando algo, en este caso el pasto, entre el sujeto y el objetivo, para así lograr un desenfoque del primer plano:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 400; 1/320; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Otra de cuerpo más entero:
 
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 400; 1/320; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Entre bramido y bramido, una sacudida para quitarse el polvo no viene mal:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 200; 1/200; f7,1) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Frotar la cornamenta con la corteza, es una actividad frecuente, llegando a provocar visibles heridas a los árboles:

Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 250; 1/250; f6,3) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

 Aquí se puede ver los daños en el tronco:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 320; 1/250; f6,3) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Una imagen de cuerpo completo:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 320; 1/125; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.
 
Con suerte, subiendo por una ladera puedes encontrar momentos como este. Unos árboles enmarcan un ciervo a modo de cuadro:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 250; 1/640; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Con la bajada del sol, los berridos avisan de la situación de los machos, pues los colores del pelaje no ayudan mucho:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 500; 1/80; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Aprovechando los rayos del bajo sol, previo a ocultarse por el horizonte, puedes jugar con el marcado perfil de sus siluetas:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 400; 1/100; f5,6) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Y para terminar:
Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 200; 1/125; f8) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.

Una burla nunca viene mal:
 Canon 40D + Canon 400mm USM L (ISO 200; 1/125; f8) 
Ciervo común (Cervus elaphus), Sierra de San Pedro.